PRECARITY AND YOUTH

jueves 23 noviembre 2017

Huimos porque nos echan, nos explotan al llegar y encima somos invisibles

Imagen1_GAS_BCarlos Aparicio, miembro co-fundador del Grupo de Acción Sindical Berlín

 

Bastan 12 horas en coche desde los pirineos hacia el norte. Y es que desde hace unos años es normal encontrar recortes de periódico como uno que tengo todavía en la memoria. Un titular del periódico ‘die Zeit’ en abril de 2012 rezaba ‘Spaniens verlorene Generation ergreift die Flucht’ (La generación perdida de España emprende la huida). El artículo se centraba en historias personales de gente española – generalmente joven – que estaba quemándose las pestañas aprendiendo alemán para poder integrarse en el mercado de trabajo alemán, – que no en la sociedad – ‘huyendo’, como indicaba el titular, de una situación de falta total de oportunidades. ¿Les suena de lo que hablo?

Siempre se sitúa el punto 0 de la crisis en 2008 con la caída de Lehman Brothers, pero para lo que quiero contar, yo lo situaré en 2011 tras una visita de Angela Merkel a Madrid y las consecuencias que esto desencadenó. En dicha visita dejó caer que aquellos profesionales cualificados españoles en paro serían muy bienvenidos en Alemania.

Este “ejercicio de bondad” por parte de la canciller alemana se había repetido en numerosas ocasiones no sólo en España, sino también en Portugal, Italia, Grecia…; se consagró desde entonces en diferentes acuerdos entre los ministerios de trabajo y se llevó a cabo en muchos de los casos por empresas ya sea alemanas, ya sea del sur de Europa que han funcionado a modo de agencia de colocación para poder “subir” trabajadores con cualificación a trabajar en condiciones precarias a Alemania. Y así fue, una gran cantidad de jóvenes y no tan jóvenes cualificados hicimos las maletas y nos fuimos a Alemania.

De este hecho, a mi me llaman 3 cosas la atención por la parte de España:

a) Una primera es el esfuerzo que han hecho ambos gobiernos, el actual y el precedente, para tapar o edulcorar los números que esconden una realidad dura, que es la de tenerte que marchar de tu sitio para trabajar.

b) La segunda, la falta total de apoyo a las personas que nos hemos ido, o que ya estaban fuerta desde la administración, o desde lo social, complicándonos votar, o hacer procedimientos administrativos, o no ayudándonos en la integración en la sociedad de acogida (voto rogado, tarjeta sanitaria),

y  por último c) – teniendo en cuenta la característica laboral de esta emigración – la falta total de apoyo o amparo en la defensa de nuestros derechos como trabajadoras y trabajadores (poca coordinación internacional entre sindicatos, falta de métodos para la auto-organización de trabajadores extranjeros). Me centraré en esta tercera sobre todo.

Por parte de Alemania, lo que llama la atención son otras tres cosas:

a) la primera, cómo se vende un hecho claro en Alemania como es la falta de personal cualificado para tapar las necesidades del mercado laboral en muchos sectores como en el sanitario, tecnológico y en la docencia, como una obra magnánima del actual gobierno para con sus países colegas del sur y del este de Europa,

b) una segunda que es como Alemania acepta tener falta de mano de obra cualificada y que la migración sea un complemento para ello es algo natural y fomentado por la patronal ya que presiona a la baja las condiciones de trabajo de la gente nativa en las empresas,

c) y una tercera, la falta de capacidad de los sindicatos alemanes para trabar contacto u organizar a los trabajadores recién migrados.

Nos encontramos entonces con un número considerable de personas españolas que lleva viniendo a Alemania a trabajar, que no cuenta ni con el apoyo de España ni con el apoyo de Alemania, sin defensa de sus derechos laborales, sin conocimiento de ellos en el país nuevo y a merced de contratos estipulados por las empresas que les reclutan con cláusulas que rozan el absurdo en muchos casos. Creo que muchas personas que trabajan en el extranjero por causa del exilio laboral se sentirán plenamente identificadas con mis palabras.

Pero hablemos de posibles alternativas o de como se puede articular una cierta resistencia.

Unos meses después de que Merkel visitara Madrid estallaba el 15M en todas las plazas españolas y no sólo españolas, por ejemplo en la Puerta de Brandenburgo – en la capital del “imperio” – se tomaban la plaza también. De este movimiento, que sirvió de red de apoyo y de organización política de la gente procedente del estado español en Berlín, han ido surgiendo diferentes grupos que han tratado de das soluciones o de denunciar la falta de las mismas a las situaciones que comentaba más arriba. Dado el componente laboral tan fuerte que estaban empezando a tomar los flujos migratorios vimos la necesidad de hacer algo, de organizarnos y vernos como personas que trabajamos y que trabajamos en un contexto que nos es ajeno y que necesitamos de mutuo apoyo y auto-organización.

A  raíz de esta situación surge en Berlín el 15m-GAS (grupo de acción sindical del 15m berlín), como un intento de dar una respuesta a un problema complejo: facilitar la organización de los trabajadores migrantes en los centros de trabajo para la defensa de sus derechos, mediar en la intervención de los sindicatos alemanes en los conflictos laborales que les afectan y poner una hipótesis encima de la mesa: que es que desde la base y el trabajo en los movimientos sociales se puede hacer un sindicalismo alternativo, cercano y combativo.

Recogiendo un eslogan de los movimientos sociales españoles, el famoso “no nos vamos, nos echan”, se sumaba “y cuando llegamos, nos explotan”. De este modo se lanzaba la primera campaña para iniciar conflictos laborales. Especialmente esto se materializaba para nosotros con los primeros conflictos en los que interveníamos que eran en el sector sanitario y de cuidados.

Este sector es un manual de cómo ha sido el funcionamiento para colocar a la gente del sur de Europa en el mercado de trabajo alemán:

A raíz de la “invitación” de Merkel, varias empresas vieron una posibilidad de negocio. Si se reclutan trabajadores jóvenes en España, con la promesa de trabajar en Alemania, con un curso intensivo pagado de 6 meses de alemán hasta conseguir las competencias lingüísticas básicas para trabajar, y luego se le promete un puesto de trabajo, etc… es un buen trato.

Uno sale de España, “huye” del paro y de la precariedad con buenas condiciones. La cara B del asunto es que cuando uno llega a Alemania, empieza a ver cómo los compañeros de trabajo alemanes perciben de media un 30% de salario más, haciendo el mismo trabajo; uno empieza a ver cómo se cometen irregularidades de todo tipo, como la retención del salario al presentar la renuncia, o directamente atropellos, como multas que se tienen que pagar si el trabajador encuentra una oferta mejor y se quiere marchar rescindiendo el contrato de trabajo. Además uno ve que cuando se quiere quejar, no hay posibilidad por que en empresas de este tipo no hay Betriebsrat (Comité de empresa),  y si lo hay no tiene recursos para intervenir con trabajadores extranjeros. En muchas de las empresas de este tipo el contrato es negociado de manera individual, con condiciones muy por debajo de lo marcado en el convenio colectivo. Y en el caso de las empresas de cuidados, se tiende a atomizar al trabajador al no tener un sitio fijo de trabajo, donde generar relaciones personales que puedan dar lugar a un mínimo espacio incipiente de colaboración o de, en muchas ocasiones, ayuda.

En el caso de gente ocupada en otros sectores como la hostelería, la situación es incluso peor, ya que  por la flexibilidad y temporalidad de los contratos y la dispersión de los trabajadores el caso es más complejo todavía. Y en el caso de las personas que cobran ayuda social teniendo que compaginar con un minijob de 400 euros, todavía peor, estos no tienen casi ni derechos laborales. Y ya la gente que trabaja en negro, ni les cuento, son invisibles a todos los niveles. El trato entonces ya no es tan bueno.

De aquí que la necesidad de que nos organicemos no sólo en lo social sino también en lo laboral es fundamental y que entendamos que “el ejercicio de bondad” que comentaba antes por parte de Merkel y la patronal alemana no es tal, es una estrategia para buscar mano de obra cualificada y más barata que en su propio país, y que es desechable en el momento en el que empieza a resultar una carga, como demuestra el anteproyecto de ley en Alemania que pretende expulsar a ciudadanos comunitarios con más de 6 meses de paro. Y que aquí tenemos que tener voz también. El 15m-GAS, pretende ser un espacio de organización laboral en este sentido con objetivos muy claros:

  • Aumentar el nivel de sindicación de los trabajadores españoles en Berlín y la auto-organización de los mismo en los centros de trabajo.
  • Búsqueda de mayor implicación de los sindicatos alemanes en las particularidades laborales de los migrantes.
  • Organización laboral con trabajadores nativos para hacer de los conflictos laborales algo integral que beneficie a todos independientemente de su lugar de procedencia.
  • Denuncia y sensibilización de las situaciones de abuso y atropello laboral.
  • Trabajo horizontal de base, buscando la auto-organización y la intervención desde abajo por parte de los trabajadores migrantes en los conflictos laborales.

Si alguien tiene interés en colaborar, si tienes problemas laborales en tu empresa y quieres organizarte en tu centro de trabajo o tienes interés en formar parte de la red de apoyo al Grupo de Acción Sindical (15m-GAS) escríbenos a accionsindical@riseup.net

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