PRECARITY AND YOUTH

Domingo 26 junio 2016

Lanzamiento del debate sobre Quiebra Laboral

Estas líneas no tienen otro propósito que lanzar y estimular el debate sobre la “fractura laboral”.

Partiremos de la necesidad de realizar un diagnóstico adecuado sobre la naturaleza de la crisis económica que ha potenciado la quiebra laboral, pero también social y política, en el contexto europeo. De la pertinencia de este diagnóstico dependen tanto las políticas aplicadas como las posibles salidas. Pues bien, en la elaboración de este diagnóstico desempeña un papel central la dinámica laboral. La tendencia al estancamiento salarial o a un crecimiento de los salarios inferior al de la productividad se encuentra entre las causas nucleares de la crisis; pero también son los efectos de la misma.

La deriva salarial explica la crisis (aunque, por supuesto, no es el único factor); está en el origen de cuatro desequilibrios fundamentales: el crecimiento del crédito privado, la concentración de la renta y la riqueza, las asimetrías en las balanzas de pagos y las capturas de las políticas económicas por las élites y las oligarquías.

La línea argumental esgrimida desde el poder (académico, económico, político y mediático) pone el acento en el aumento de los costes laborales de las economías periféricas, determinante del deterioro de su posición competitiva, del agravamiento de los déficits comerciales y del creciente endeudamiento externo.

Dos aproximaciones radicalmente opuestas sobre el origen de la crisis. Las políticas económicas implementadas desde 2008 han ignorado por completo el primero de los diagnósticos. Las políticas de “devaluación interna” y las reformas laborales se reconocen en el segundo. Estas políticas, además de equivocar el diagnóstico, agravan problemas estructurales que están en origen de la crisis: estancamiento salarial y aumento de la desigualdad.

Este es el bucle en el que nos han encerrado las políticas llevadas a cabo por los gobiernos y la troika comunitaria, las cuales han dado lugar a un círculo vicioso que ha prologado la crisis.

Pero es posible que, en este contexto, las economías se recuperen, en términos de Producto Interior Bruto. La cuestión es que esta recuperación se asienta sobre bases frágiles, inestables y no sostenibles. Y no sólo eso. Un proceso puede que menos visible, pero de mayor alcance: el capitalismo que emerge de la crisis está experimentando una profunda reestructuración. Las políticas aplicadas en los años de crisis, además de equivocadas e injustas, también estarían creando las condiciones sistémicas de un nuevo capitalismo. Entender esta carga de profundidad es crucial para divisar los escenarios postcrisis y las estrategias de los diferentes actores implicados.

Es necesaria otra política, del mismo modo que es necesario otro diagnóstico. Avanzar hacia “otra política” pasa, en primer lugar, por detener las denominadas “políticas de austeridad”.Pero la cuestión no reside en poner freno al “austericidio” (los responsables políticos que lo han promovido, en la medida en que la situación lo permita, suavizarán algunas de las medidas que lo han caracterizado); esta es la condición sine qua non pero en absoluto suficiente de esa otra política.

Rechazadas las políticas de austeridad, es necesario entrar en la formulación de alternativas. Fundamentar su viabilidad (no sólo su necesidad) económica. Las piedras angulares de este debate son: objetivos, recursos, instrumentos y plazos, siendo conscientes, en cualquier caso, que, finalmente, todo depende de la intervención social y política.

No podemos entrar aquí en el análisis de cada uno de estos aspectos, pero si plantear algunas preguntas al respecto que, en nuestra opinión, deberían formar parte de la reflexión: ¿Qué significa y qué implicaciones tiene poner el empleo, los salarios y la equidad en el centro de otra política económica? ¿Qué papel puede y debe desempeñar el sector público? ¿Dónde conseguir los recursos necesarios para financiar las políticas ocupacionales y salariales? ¿Qué cambios sería necesario introducir en la arquitectura institucional, en las políticas y en las prioridades de la Unión Europea? ¿Cabría plantear un gran pacto de rentas con el objetivo de impulsar el empleo? ¿Qué medidas estructurales serían necesarias para propiciar este viraje de política económica? ¿Qué modelo productivo y empresarial habría que impulsar?

Juventud y precariedad ¿una relación perpetua?

Dentro de este análisis que pretende sentar las bases del debate, es necesario analizar en profundidad y con más detalle la situación de la juventud.

Es evidente que dentro de este proceso de devaluación de las relaciones laborales que se da una forma creciente en el capitalismo actual, los jóvenes han sido uno de los grupos sociales más perjudicados. Pero ¿a qué se debe ese mayor impacto en la población juvenil? ¿Es un aspecto relevante, diferenciador de otras de crisis? ¿La situación de los jóvenes se recompondrá una vez vuelva el crecimiento económico?

El auge del “precariado”, ha suscitado una importante polémica en el mundo académico. Algunos autores, nos dicen que estamos ante un nuevo sujeto social (una nueva clase que aún no tiene conciencia de sí misma) dentro del nuevo capitalismo. Otros simplemente dicen que el “precariado” se trata un nuevo “formato” dentro del tradicional proletariado, que la esencia del conflicto capital trabajo es el mismo desde que existe el capitalismo. Este debate (precariado vs proletariado) nos conduce a preguntarnos una cuestión metodológica crucial ¿debe ser la juventud un sujeto de análisis diferenciado dentro de la crisis del mundo laboral?

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