PRECARITY AND YOUTH

jueves 23 noviembre 2017

Los titulados universitarios y su relación con el mercado laboral

Presentación1Publicado en Crónica Popular el 15/12/2014

José Daniel Lacalle, Ingeniero Aeronáutico y Sociólogo. Fundación de Investigaciones Marxistas (FIM)

Desde hace ya un tiempo, dentro de la larga crisis que estamos padeciendo, aparecen en los medios de información y de forma bastante regular, noticias enormemente inquietantes sobre la situación actual y futura de los universitarios españoles: los programas tipo Españoles por el mundo de la distintas televisiones, estatal y autonómicas; las movilizaciones en contra de Bolonia, sobre las becas Erasmus y, en general, las becas universitarias de todo tipo; las constantes y generalizadas subidas de la enseñanza universitaria; los recortes en educación; la participación de los estudiantes universitarios en las marchas verdes en todo el país en defensa de sus reivindicaciones específicas y de la universidad pública en general; los recortes en investigación; la fuga de cerebros; y, un largo y denso etcétera.

LA SITUACION SOCIOLABORAL DE LOS TITULADOS UNIVERSITARIOS, CON ESPECIAL ATENCION A LOS JOVENES

Vista a grandes rasgos, la situación laboral de los titulados superiores (Tabla I), el grueso de los trabajadores intelectuales, es mejor que la del conjunto de la población, mejor que la del resto de los trabajadores (1). Centrando la comparación en la actividad, la ocupación y el paro:

  • Poseen mayor tasa de actividad, es decir, existe una mayor propensión a la búsqueda de trabajo en los titulados superiores, siendo el diferencial de actividad de más de 28 puntos a favor de estos últimos.
  • Poseen mayor tasa de ocupación, es decir, mayor facilidad para encontrar empleo, en este caso con un diferencial no tan espectacular como en la actividad, de algo más de 9’0 puntos porcentuales.Poseemenor tasa de paro, que es complementaria a la tasa de ocupación; tienen, por lo tanto, comparativamente, un menor porcentaje de desempleados.

En cuanto a la precariedad laboral, en la EPA, que es de donde están sacados todos nuestros datos, no aparecen desagregadas por grados de educación las variables objetivas del mercado laboral que son índices de precariedad, es decir, la contratación temporal, el trabajo a tiempo parcial y el subempleo, si bien, por mediciones indirectas parece que del mismo modo la obtención de un trabajo fijo es más fácil para este segmento de trabajadores, generalmente con un salario o retribución superior a la media. Sí suele ocurrir que suelen ser sometidos, o autosometerse en el caso de autónomos o profesionales liberales, a jornadas más largas y muchas veces sin abono de las horas extras trabajadas en el caso de los asalariados. Pero hay dos cuestiones clave de la precariedad laboral que afectan de forma muy especial a este colectivo, particularmente a los más jóvenes: 1) La quiebra de expectativas creadas a partir de su esfuerzo en la consecución de un título universitario, tanto en el puesto de trabajo de inserción, en donde se da un fuerte nivel de subempleo, como en las posibilidades de carrera profesional y movilidad, cada vez más oscuras y lejanas en el tiempo; 2) La proliferación y extensión prácticas, con o sin contrato, con o sin remuneración, que suelen llegar al colmo de la superexplotación, como ejemplo, límite en aquellos trabajos en prácticas, por llamarlos de algún modo, en las que el trabajador paga al empresario.

Un serio problema en nuestro país, es que esta mano de obra, que debido a su alta cualificación supone un elevado coste para el conjunto de la población, posee un alto porcentaje de componentes del grupo que ni trabajan (están en el desempleo) ni buscan trabajo (son inactivos); el 34’8% de las mujeres tituladas superiores, el 31’6% de los varones y el 33’3% del total se encuentran en estas condiciones. Este despilfarro de capital humano, en el que 1 de cada 3 es no utilizado, no parece lógico, ni soportable, sobre todo si en nuestro país seguimos pretendiendo alcanzar la “sociedad del conocimiento”. Además, a ese despilfarro visto habría que añadir la emigración económica de titulados universitarios, lo que coloquialmente se denomina “fuga de cerebros”.

Volviendo a la situación de desempleo, es de destacar que en nuestro país, en datos entre de 2008 a 2012, tal y como ha señalado Monserrat Gomedio, es peor que en nuestro entorno: “El crecimiento de la tasa de desempleo en España en los últimos años ha afectado a toda la población, también a las personas con estudios superiores. En España el aumento en el desempleo durante el periodo 2008-2012 supera los aumentos registrados en la OCDE y en la UE-21 en todos los niveles educativos”. En el caso particular de los titulados universitarios en esos años se ha pasado del 5% al 14%, casi tres veces, mientras que en la OCDE ha pasado del 3% al 5% y en la UE-21 del 3% al 6% (2).

Una particularidad del grupo de titulados universitarios es que, a diferencia de todos los otros grupos de trabajadores, salvo algunas ocupaciones, como las empleadas de hogar, que además siempre se dice en femenino, es que las mujeres superan cuantitativamente a los varones, como muestran las tasas de feminización, en todos los casos superiores al 50%, excepto en la ocupación, por debajo de esa cifra, aunque solamente por dos décimas de punto. De todos modos, como ocurre en el conjunto del mercado de trabajo, la situación laboral de las mujeres es peor que la de los varones, menor tasa de actividad y de ocupación, mayor tasa de paro y de inactividad (5’5 puntos de diferencia); en cantidad las mujeres superan a los varones de forma mucho más amplia en el desempleo y en aquellas personas que ni trabajan ni buscan trabajo, y en menor medida en la inactividad.

En el caso de los salarios (Tabla II), para toda la población, no para los titulados superiores, las mujeres, como media son un 31% más bajos que los de los varones, y, desde luego, los salarios no son precisamente altos; si consideramos 14 pagas anuales, serían salarios de 1.623’31 (1.834’43 los varones y 1.395,52 para las mujeres). Por otro lado, las mujeres tienen menores oportunidades de promoción y de carrera profesional y, a pesar de algunos avances, realizan la mayoría de los trabajos en el hogar en el caso de parejas heterosexuales en las que ambos trabajan.

TABLA I. LOS TITULADOS SUPERIORES EN LA EPA 2014TIII (cifras en miles y tasas en %)

 TOTAL  VARONES  MUJERES  (TF)
 POBLACION >16 AÑOS  9.714’7   4.613’1  5.102’0  ((52’5))
 ACTIVOS (TA)  8.569’2 (88’2)  4.204’4 (91’1)  4.366’8 (85’6)   ((51’0))
 OCUPADOS (TO)  7.329’8 (85’5)  3.676’2 (87’4)  3.653’7 (82’2)  ((49’8))
 PARADOS (TP)  1.239’4 (14’5)  526’3 (12’6)  723’2 (17’8)  ((57’5))
 INACTIVOS  1.993’3  933’2  1.060’2  ((53’2))
 NINIs  3.232’7 (33’3)  1.459’5 (31’6)  1.773’4 (34’8)  ((57’8))

En la población en edad de trabajar se han contabilizado las personas entre 16 y 65 años más los activos mayores de 65 años. La tasa de los que ni trabajan ni buscan trabajo (parados más inactivos, NINIs) es relativa a la población en edad de trabajar.

TABLA II. LOS SALARIOS Y LAS DIFERENCIAS DE GENERO AÑO 2012 (Euros/año).
 TODOS  VARONES MUJERES
 TOTAL  22.726’44  25.862’05  19.537’33
 20-24 años 11.296’43  12.438’60  10.099’75
 25-29 años 16.244’38  17.629’20  15.042’60

 

Si consideramos la situación laboral de los jóvenes titulados superiores (Tabla III), considerando como tales a los menores de 30 años, es mejor que la del resto de componentes de su grupo de edad y en algunos aspectos mejor también que la del conjunto de la población, pero es peor que la del total de los titulados superiores (3). Centrando esta comparación en la actividad, ocupación y paro (Tabla IV) los titulados menores de 30 años tienen menos actividad, menos ocupación, más paro y más despilfarro de mano de obra altamente cualificada que el total y resto de los titulados superiores; si la comparación se hace con el total de la población tienen mayor actividad, pero menor ocupación y mayor paro; es decir, el efecto trabajador joven es más importante que el efecto titulación superior.

En los salarios (Tabla II), los jóvenes menores de 24 años cobran un salario que es el 49’8% del total, y los que están entre 25 y 29 años uno que apenas llega al 71’5%. Por otro lado, casi el 42% de los jóvenes titulados superiores ni trabajan ni buscan trabajo. Además, debemos recordar que, según una reciente encuesta, 6 de cada 10 de ellos están en disposición de emigrar debido a la falta de empleo y oportunidades (4) y muy probablemente una gran parte de los mismos sean titulados superiores.

En todas las variables aquí utilizadas, también entre los más jóvenes y en los titulados superiores hay más mujeres que hombres. En las diferencias de género éstas se hacen más pequeña en las edades más jóvenes, tanto en la actividad, como en la ocupación y en el porcentaje de aquellos que ni trabajan ni buscan trabajo las diferencias son mínimas; en ningún caso llegan a 1 punto porcentual.

TABLA III. LOS TITULADOS SUPERIORES <30 EN LA EPA 2014TIII (miles y %)
 TOTAL  VARONES  MUJERES  ((TF))
 POBLACION >16 AÑOS  1.594’8  670’5  924’1  ((57’9))
 ACTIVOS (TA)  1.308’1 (82’0)  548’1 (81’7)  760’1 (82’3)  ((58’1))
 OCUPADOS (TO)  925’6 (70’8)  388’3 (70’8)  537’4 (70’7)  ((58’1))
 PARADOS (TP)  382’6 (29’2)  159’7 (29’2)  222’6 (29’3)  ((58’1))
INACTIVOS  286’6  122’3  164’2  ((57’3))
 NINIs  669’2 (42’0)  82’2 (42’1)  386’8 (41’9)  ((57’8))
TABLA IV. ACTIVIDAD, OCUPACIÓN Y PARO. TOTAL POBLACION Y GRUPOS. (tasas en %)
 TA  TO  TP  TNN
TOTAL POBLACION  59’5  76’3  23’7  —-
 TOTAL TITULADOS SUPERIORES  88’2   85’5  14’5  33’3
 TITULADOS SUPERIORES <30  82’0  70’8  29’2  41’9

 

Los titulados superiores en nuestro país se encuentran muy concentrados en pocas CCAA (5). Las dos con mayor población con este tipo de titulación, Madrid y Barcelona, tienen el 37% de los componentes de ese grupo, las cuatro con mayor población titulada, las dos anteriores más Andalucía y Comunidad Valenciana, el 61%, y las siete, las cuatro citadas más País Vasco, Galicia y Castilla y León, el 77’3%. Si vamos a los titulados activos, es de destacar el caso de Cataluña, Castilla La Mancha e Islas Baleares, con tasas de actividad de los titulados alrededor del 85%, 4 puntos por encima de la media y el de la Comunidad Valenciana, 77%, 4 puntos por debajo de esa media.

En la ocupación, aquellos titulados que tienen un puesto de trabajo, las CCAA más destacables Cataluña, País Vasco, Castilla y León, Islas Baleares, Navarra y La Rioja, con tasas de ocupación unos 4 puntos por encima de la media, Castilla y León, con 92% de titulados trabajando, y Navarra, con 91’6% son las que aprovechan mejor a los titulados activos y Andalucía, Canarias y Castilla La Mancha, las que peor lo hacen, tasas de ocupación con 4 o más puntos por debajo de la media y el menor aprovechamiento se da en Andalucía, con 77’7% de tasa de ocupación.

La situación del desempleo es inversa a la de la ocupación. Si nos detenemos en el capital humano de alta cualificación, el despilfarro es notorio en Andalucía (37’8%), Canarias (37’1%) y Comunidad Valenciana (35’6%), 5 o más puntos por encima de la media y la mejor situación se produce en Islas Baleares (23’1%), Cataluña (23’5%) y Navarra (25’5%), las tres 5 puntos por debajo de la media. Considerando el conjunto de las variables, actividad, ocupación, paro y aquellos que no tienen trabajo y no lo buscan, Cataluña, Islas Baleares y Navarra son las que más oportunidades parecen dar a los titulados superiores y Andalucía, la Comunidad Valenciana y Canarias las que menos.

TITULADOS UNIVERSITARIOS. ¿QUÉ Y CUÁNTOS TÍTULOS?

Hasta ahora hemos seguido nuestro relato viendo a los titulados universitarios como un conjunto, pero títulos hay muchos y diferentes. Repasemos el peso de las diferentes titulaciones en nuestro país (6): los títulos en ciencias sociales y jurídicas son el 54’3% del total, los de ingeniería y arquitectura el 21’0%, los de ciencias de la salud el 12’0%, los de artes y humanidades el 6’9% y los de ciencias el 5’9%; Si se consideran el conjunto de títulos científicos y técnicos (ingenierías, arquitectura, ciencias de la salud y ciencias) suman el 38’9%. Habida cuenta la distribución sectorial de los ocupados la distribución de titulaciones no parece desajustada, pero sí es destacable el que se haya criticado el excesivo número de titulados en derecho y periodismo y en el desglose más detallado esas dos disciplinas suman solamente el 6’7% del total en la muestra recogida. Lo que sí es cierto es que el número de titulaciones, al pasar de títulos a grados y másters, se ha disparado, multiplicándose por 2’15, por 3’9 en las ciencias de la salud, la más alta, y por 1’7 en ingeniería y arquitectura, la más baja.

Las titulaciones mejor valoradas por sus posibilidades de encontrar empleo pertenecen a tres áreas bien definidas, la salud (licenciado en medicina, diplomado en óptica, licenciado en farmacia y diplomado en podología), la ingeniería, y dentro de ella la electrónica y la informática (ingeniero en automática y electrónica industrial, ingeniero en electrónica, ingeniero técnico industrial especialidad textil, ingeniero en informática e ingeniero técnico en informática de gestión) y la economía (licenciado en ciencias actuariales y financieras). Las peor valoradas están en su gran mayoría en las áreas de historia y de filología, y, paradójicamente, con la ingeniería naval (ingeniero técnico naval y licenciado en electrónica naval). La muy diferente valoración social entre disciplinas de ciencias y disciplinas de letras es un hecho permanente en la historia del capitalismo y de la sociedad industrial y como vemos sigue existiendo y muy probablemente haya aumentado en esta era de la globalización.

En datos de 2014, en el empleo de los universitarios recién titulados, la cotización laboral es mayoritariamente como licenciados, un 55’5%, pero un 44’5% están subempleados, con cotización media de no manual (20’1%) y cotización baja manual (24’4%), esto significa que un porcentaje muy elevado están subempleados. Los que menos subempleo tienes son los licenciados en ciencias de la salud, solamente del 11’2%, seguidos de los de ciencias e ingeniería y arquitectura, aunque en éstos más de 1 de cada 3 está en un puesto administrativo o manual y los que peor están son los de arte y humanidades y ciencias sociales y jurídicas, con subempleo de casi el 50’0% y casi el 55’0%, respectivamente. Hay que señalar que la situación ha estado mejorando, si bien muy ligeramente, entre 2011 y 2014. Aquí vuelven a aparecer la diferencia ciencias-letras pero además se mantiene la tradicional evaluación positiva de médicos, ingenieros y arquitectos, típica de la burguesía más tradicional.

Uno de los puntos clave en los que ha insistido el gobierno para la recuperación del empleo ha sido el impulso y apoyo a los emprendedores. Los titulados universitarios son, teóricamente, uno de los grupos laborales más proclives al ejercicio de la profesión liberal. Sin embargo, a la vista de los datos y a pesar de que, al menos entre 2011 y 2014, ha habido un desarrollo no despreciable de los titulados universitarios registrados cómo autónomos, las porcentajes con relación al total de titulados superiores no son excesivamente elevados. El porcentaje de autónomos en todos los títulos han pasado del 7’0% en marzo de 2011 al 10’3% en marzo de 2014, con un incremento del 47’1%; si desagregamos por los grandes grupos, la evolución, siempre positiva, lo ha sido de diferente forma: en ciencias de la salud, el grupo en donde los autónomos tienen un mayor peso, éstos han pasado del 12’0% al 15’3%, con un crecimiento del 27’5%; en arte y humanidades los autónomos han pasado del 8’1% al 11’8%, con crecimiento del 45’7%; en ingeniería y arquitectura se ha pasado del 7’2% al 10’9%, con crecimiento del 51’4%; en ciencias la evolución es del 8’0% al 8’8%, el grupo con crecimiento más bajo, un 10’0%; y, finalmente, en ciencias sociales y jurídicas se pasa del 5’9% al 8’7%, con el crecimiento más alto de todos los grupos, del 55’3%. Los crecimientos son importantes, salvo en el caso del grupo de ciencias, con solo un modesto 10%, pero los porcentajes finales en cada grupo no son excesivos en unos trabajadores en los que el espejo de la profesión liberal ha contado siempre con un fuerte atractivo, sobre todo en las profesiones que pueden ser consideradas de élite, médicos, ingenieros, arquitectos, abogados entre otros; se mueven entre el algo más del 15’0% en ciencias de la salud y algo menos del 9’0% en ciencias sociales y jurídicas.

Las cifras de autónomos a los 4 años de haberse titulado nos dan una visión más consolidada de los autónomos. Por encima del 25’0% están arquitectura y construcción (27’5%) y veterinaria (26’4%); entre el 15’0% y 17’0%, agricultura, ganadería y pesca (17’0%), artes (16’7%), derecho (15’6%) y salud (15,3%); y entre el 10’0% y el 13’5% ciencias sociales y del comportamiento (13’2%), periodismo e información (11’6%), humanidades (11’3%) e industria manufacturera y producción (10’5%); el resto de titulaciones está por debajo del 10’0%.

No creo que esta instantánea de 2014 difiera excesivamente de la que se hubiese obtenido hace 20 o 30 años, y, desde luego, en un pasado más cercano, hace 5 años, aunque debo reconocer que esto es una simple apreciación personal y no tengo datos para corroborarla; pero si esto es así sería una demostración de que las políticas activas que tanto insisten en la potenciación del emprendedor, por cierto, más de palabra que de obra, no llevan a ninguna parte.

EL SOMETIMIENTO DE LA UNIVERSIDAD A LA EMPRESA Y EL MITO DE LA EMPLEABILIDAD

Prácticamente, todas las actuaciones y planteamientos de los distintos gobiernos en democracia han estado dirigidas a lo que, eufemísticamente, se ha dado en llamar la conjunción de intereses de la universidad y la empresa y que en realidad no ha sido más que intentar poner la universidad al servicio de los intereses empresariales, más particularmente las grandes empresas del IBEX 35. Por otro lado, las reformas de la enseñanza universitaria, con la excepción de la de 1978, cuyo objetivo básico era la adecuación de esa enseñanza a la constitución de 1977, han tenido por objeto la financiación de la universidad. Solo Bolonia tenía un punto de mira más amplio, obtuvo un fuerte rechazo estudiantil y con grandes movilizaciones en su contra en todo el estado y finalmente aprobada, aunque al cabo del tiempo parece haber quedado en un gran fiasco, en nada reseñable.

Dentro de esa concepción instrumentalista ha aparecido el concepto de ‘empleabilidad’, que, entre otras cosas, ni tan siquiera existe en el Diccionario de la Real Academia Española, al menos hasta su edición 22 de 2012. Es una de esas palabras que se inventan, que poseen una innegable pomposidad y que parecen tener un importante significado, pero que de hecho no tienen ningún contenido. Se utiliza para expresar la capacidad de una persona para emplearse y se suele referir a su habilidad para redactar un “curriculum” y su facilidad para actuar en una entrevista de trabajo, como se verá, nada que ver con la supuesta función de la universidad en un sentido estricta y puramente instrumentalista, que se referiría a la capacidad de una universidad para crear e impartir las disciplinas que permitan a sus alumnos encontrar trabajo en el mercado laboral.

Creo que es un error el pensar que la universidad deba concentrarse en limitarse a analizar las necesidades del mercado laboral y someterse a las mismas. El problema del desempleo, el subempleo y la emigración económica de nuestros titulados universitarios no puede analizarse exclusivamente del lado de la oferta, es decir, que los titulados que se presentan al mercado laboral no se corresponden a las necesidades de este mercado. Tampoco es exclusivamente un problema de demanda, es decir, que las empresas no son capaces de acoger a las personas que se licencian en las universidades. Es un problema que tiene que ver con el modelo de sociedad que tenemos y al que queremos dirigirnos, en donde la clave se encuentra en qué modelo productivo tenemos y a qué modelo queremos dirigirnos, y en función de ese modelo de sociedad y ese modelo productivo ver qué universidad y qué licenciados necesitamos. Y, desde esta perspectiva general, surge una nueva razón de rechazo al continuo deseo de adecuar los títulos universitarios a las necesidades, y además muy a corto plazo, de las empresas; esto no sería más que dar prioridad a la demanda de puestos de trabajo, obviando las de la oferta, los estudiantes universitarios, y las del conjunto de la sociedad. Hay que recordar, además, que en un mundo cada vez más obsesionado por el beneficio a corto plazo, como es el mundo empresarial, es hipotecar el futuro de todos, y además es hipotecarlo a los muy concretos planteamientos de los empresarios españoles, que no parecen que hayan sido y sean una lumbrera de previsión.

La realidad es que el modelo productivo anterior a la crisis era un modelo que fue muy justamente definido como de “creación intensa de empleo, con fuerte dinamismo de subsectores intensivo en mano de obra, contenido tecnológico bajo y escaso desarrollo de procesos de innovación”, “con un retroceso relativo de la productividad del trabajo y patrones diferenciados de crecimiento a sectorial”, en donde se daba una “profundización de polarización ocupacional, con pautas diferenciadas entre los subsectores con mayor contribución a la creación de empleo” junto con “la persistencia de una elevada temporalidad del empleo, con una notable concentración ocupacional y sectorial”, basado a su vez en el crecimiento del empleo en mujeres e inmigrantes, segmentos en los se intensificaba la temporalidad (7). Este modelo productivo es el que ha sido arrasado durante la dura crisis cuyos atisbos empezaron a vislumbrarse en 2007 y de la que apenas hemos empezado a salir, crisis que en nuestro país se ha cebado singularmente en el empleo. Estamos, por lo tanto, ante la tesitura de recrear el anterior y fallido modelo o ante la perspectiva de la creación de uno diferentes más acorde con las posibilidades de nuestra economía y de nuestra sociedad.

* Ponencia presentada en la II Escuela de Cuadros de Estudiantes del PE, cuya celebración comenzó el 12 de diciembre en la sede del PCE-IU de Arganzuela.

NOTAS

1.- Para los datos del conjunto de los trabajadores en el tercer trimestre de 2014 ver mi trabajo “El Mercado laboral entre la débil recuperación y el fantasma de una nueva recesión”, publicado completo en FIM, “Indicadores socio-laborales” IND-100 (www.fim.org, noviembre de 2014) y, descargado de las tablas, en Crónica Popular (27 de noviembre de 2014).

2.- Montserrat Gomedio “Inserción laboral de los estudiantes universitarios” (Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, Madrid, 2014), primer cuadro de la presentación.

3.-Ver mi trabajo “Los jóvenes trabajadores y la crisis. La tragedia del presente y la incógnita del futuro de un país hundido por la crisis”, publicado completo en FIM, “Indicadores socio-laborales” IND-99 (www.fim.org, noviembre de 2014) y, descargado de las tablas, en Crónica Popular (10 de noviembre de 2014) y “El mercado…” op. cit. nota 1.

4.- Ramón Muñoz, “Seis de cada 10 jóvenes españoles planean emigrar en busca de empleo”, El País (24, noviembre de 2014) pp. 22-23.

5.- Todos los datos por CCAA están tomados y tratados a partir de la EPA del tercer trimestre de 2014.

6.- Este apartado sigue el estudio de Montserrat Gomedio citado en la nota 2, todos los entrecomillados y todos los datos de este apartado, salvo que se especifique lo contrario, proceden de ese estudio; todos los datos analizan la cohorte 2009-2010.

7.- Fernando Rocha, Jorge Aragón y Jesús Cruces, “Cambios productivos y empleo en España” (Ministerio de Trabajo e Inmigración, Madrid, 2008) capítulo V, “Conclusiones”, pp.181 ss.

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